Marcas para siempre
Los niños siempre dan señales, cuerpo y psiquis reaccionan repeliendo situaciones que son dolorosas, invasivas y traumáticas, estemos atentos, que la negación de los adultos no sea un canal de complicidad de una situación traumática que lleva años poder elaborar, y deja marcas que son para siempre.
Debemos en estos tiempos educar a nuestros niños para que puedan pedir ayuda, para que puedan dar lugar a la palabra y que ante el mínimo indicio de vejación o invasión a sus cuerpos por parte de cualquier adulto puedan decir (por supuesto a partir de tener incorporada la palabra en su desarrollo) lo que está sucediendo.
Debemos saber también que en este campo de la perversión la mayoría de los casos de abuso sexual infantil sucede en el marco de los ámbitos familiares y el círculo íntimo de los niños.
Los niños siempre dan señales, cuerpo y psiquis reaccionan repeliendo situaciones que son dolorosas, invasivas y traumáticas, estemos atentos, que la negación de los adultos no sea un canal de complicidad de una situación traumática que lleva años poder elaborar, y deja marcas que son para siempre.
Debemos en estos tiempos educar a nuestros niños para que puedan pedir ayuda, para que puedan dar lugar a la palabra y que ante el mínimo indicio de vejación o invasión a sus cuerpos por parte de cualquier adulto puedan decir (por supuesto a partir de tener incorporada la palabra en su desarrollo) lo que está sucediendo.
Debemos saber también que en este campo de la perversión la mayoría de los casos de abuso sexual infantil sucede en el marco de los ámbitos familiares y el círculo íntimo de los niños.
Marcas para siempre
Los niños siempre dan señales, cuerpo y psiquis reaccionan repeliendo situaciones que son dolorosas, invasivas y traumáticas, estemos atentos, que la negación de los adultos no sea un canal de complicidad de una situación traumática que lleva años poder elaborar, y deja marcas que son para siempre.
Debemos en estos tiempos educar a nuestros niños para que puedan pedir ayuda, para que puedan dar lugar a la palabra y que ante el mínimo indicio de vejación o invasión a sus cuerpos por parte de cualquier adulto puedan decir (por supuesto a partir de tener incorporada la palabra en su desarrollo) lo que está sucediendo.
Debemos saber también que en este campo de la perversión la mayoría de los casos de abuso sexual infantil sucede en el marco de los ámbitos familiares y el círculo íntimo de los niños.