Cariño: un maullido armonioso, normalmente acompañado de frotamientos de los laterales de la cara contra nuestro cuerpo y ronroneos, pitidos e incluso amasamiento con las patas, lametones o pequeños mordiscos forma parte del saludo cariñoso que puede dedicarnos nuestro gato, feliz de encontrarnos.
Malestar: algunos gatos pueden maullar cuando sienten algún dolor o molestia. Si sospechamos que es el caso del nuestro es buena idea que lo revisemos y que exploremos su entorno para detectar algún problema. Hay que tener en cuenta que muchos gatos enfermos no maúllan para avisar, sino que se esconden, permanecen apáticos o dejan de comer. Es decir, no debemos esperar a que maúlle para llevarlo al veterinario.
Pelea: por último, el gato puede maullar casi gritando si se encuentra a la defensiva y cercano a atacar a otro gato o animal. En esos casos le acompañará el erizamiento del pelo, las orejas plegadas, la boca abierta, la cola elevada, así como bufidos. Debemos sacarlo de esa situación con calma para evitar daños.
Malestar: algunos gatos pueden maullar cuando sienten algún dolor o molestia. Si sospechamos que es el caso del nuestro es buena idea que lo revisemos y que exploremos su entorno para detectar algún problema. Hay que tener en cuenta que muchos gatos enfermos no maúllan para avisar, sino que se esconden, permanecen apáticos o dejan de comer. Es decir, no debemos esperar a que maúlle para llevarlo al veterinario.
Pelea: por último, el gato puede maullar casi gritando si se encuentra a la defensiva y cercano a atacar a otro gato o animal. En esos casos le acompañará el erizamiento del pelo, las orejas plegadas, la boca abierta, la cola elevada, así como bufidos. Debemos sacarlo de esa situación con calma para evitar daños.
Cariño: un maullido armonioso, normalmente acompañado de frotamientos de los laterales de la cara contra nuestro cuerpo y ronroneos, pitidos e incluso amasamiento con las patas, lametones o pequeños mordiscos forma parte del saludo cariñoso que puede dedicarnos nuestro gato, feliz de encontrarnos.
Malestar: algunos gatos pueden maullar cuando sienten algún dolor o molestia. Si sospechamos que es el caso del nuestro es buena idea que lo revisemos y que exploremos su entorno para detectar algún problema. Hay que tener en cuenta que muchos gatos enfermos no maúllan para avisar, sino que se esconden, permanecen apáticos o dejan de comer. Es decir, no debemos esperar a que maúlle para llevarlo al veterinario.
Pelea: por último, el gato puede maullar casi gritando si se encuentra a la defensiva y cercano a atacar a otro gato o animal. En esos casos le acompañará el erizamiento del pelo, las orejas plegadas, la boca abierta, la cola elevada, así como bufidos. Debemos sacarlo de esa situación con calma para evitar daños.