Pepito y su padre se van a pescar un bonito domingo por la mañana. Los dos juntos sentados frente al río, se aburren mientras esperan a que los peces piquen, así que Pepito comienza a hacer preguntas:
Papa papa, ¿por qué los barcos flotan en lugar de hundirse?
No se Pepito, vaya preguntas que me haces, déjame que estoy concentrado a ver si pican.
Papa papa, ¿cómo es posible que los peces respiren debajo del agua?
No lo sé hijo mío. Pásame otro anzuelo.
Papá papá, ¿Por qué el cielo es azul?
No tengo ni idea Pepito. Ayúdame a estirar el sedal.
Papa papa ¿te ha molestado que te haga todas estas preguntas?
Claro que no Pepito, si lo hicieras ninguna pregunta, nunca aprenderías nada.
Papa papa, ¿por qué los barcos flotan en lugar de hundirse?
No se Pepito, vaya preguntas que me haces, déjame que estoy concentrado a ver si pican.
Papa papa, ¿cómo es posible que los peces respiren debajo del agua?
No lo sé hijo mío. Pásame otro anzuelo.
Papá papá, ¿Por qué el cielo es azul?
No tengo ni idea Pepito. Ayúdame a estirar el sedal.
Papa papa ¿te ha molestado que te haga todas estas preguntas?
Claro que no Pepito, si lo hicieras ninguna pregunta, nunca aprenderías nada.
Pepito y su padre se van a pescar un bonito domingo por la mañana. Los dos juntos sentados frente al río, se aburren mientras esperan a que los peces piquen, así que Pepito comienza a hacer preguntas:
Papa papa, ¿por qué los barcos flotan en lugar de hundirse?
No se Pepito, vaya preguntas que me haces, déjame que estoy concentrado a ver si pican.
Papa papa, ¿cómo es posible que los peces respiren debajo del agua?
No lo sé hijo mío. Pásame otro anzuelo.
Papá papá, ¿Por qué el cielo es azul?
No tengo ni idea Pepito. Ayúdame a estirar el sedal.
Papa papa ¿te ha molestado que te haga todas estas preguntas?
Claro que no Pepito, si lo hicieras ninguna pregunta, nunca aprenderías nada.