REFLEXIÓN | LA TELARAÑA EN LA PUERTA
Dicen que una vez una mujer era perseguida por varios malhechores que querían atracarla. La mujer entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarla por las cuevas anteriores a la que ella se encontraba.
Con tal desesperación elevó una oración a la Divinidad...
"Dios Todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme".
En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que ella se encontraba y vio que apareció una arañita.
La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. La mujer volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiada:
-"Señor te pedí ángeles, no una araña."
Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".
Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada y observó a la arañita tejiendo la telaraña.
Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y la mujer sintiéndose perdida se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada. Entonces se escuchó esta conversación:
- Entremos en esta cueva.
-No. No hace falta.
-¡Mira, hay una telaraña! Es imposible que haya podido entrar en esta cueva sin romperla. Sigamos buscando en las otras.
Dicen que una vez una mujer era perseguida por varios malhechores que querían atracarla. La mujer entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarla por las cuevas anteriores a la que ella se encontraba.
Con tal desesperación elevó una oración a la Divinidad...
"Dios Todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme".
En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que ella se encontraba y vio que apareció una arañita.
La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. La mujer volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiada:
-"Señor te pedí ángeles, no una araña."
Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".
Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada y observó a la arañita tejiendo la telaraña.
Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y la mujer sintiéndose perdida se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada. Entonces se escuchó esta conversación:
- Entremos en esta cueva.
-No. No hace falta.
-¡Mira, hay una telaraña! Es imposible que haya podido entrar en esta cueva sin romperla. Sigamos buscando en las otras.
REFLEXIÓN | LA TELARAÑA EN LA PUERTA
Dicen que una vez una mujer era perseguida por varios malhechores que querían atracarla. La mujer entró en una cueva. Los malhechores empezaron a buscarla por las cuevas anteriores a la que ella se encontraba.
Con tal desesperación elevó una oración a la Divinidad...
"Dios Todopoderoso, haz que tus ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme".
En ese momento escuchó a los hombres acercarse a la cueva en la que ella se encontraba y vio que apareció una arañita.
La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. La mujer volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiada:
-"Señor te pedí ángeles, no una araña."
Y continuó: "Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".
Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada y observó a la arañita tejiendo la telaraña.
Estaban ya los malhechores entrando en la cueva anterior y la mujer sintiéndose perdida se quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva, ya la arañita había tapado toda la entrada. Entonces se escuchó esta conversación:
- Entremos en esta cueva.
-No. No hace falta.
-¡Mira, hay una telaraña! Es imposible que haya podido entrar en esta cueva sin romperla. Sigamos buscando en las otras.