JEHOVÁ, NOS ENSEÑA A PERDONAR!!!
Un joven precursor de 22 años, tocó en una determinada casa.
El morador, mostrando cierta irritación, le pidió al joven que aguardase. Volvió armado y le disparó un tiro, matando al joven en el lugar.
Ese hombre, dijo en su juicio, que tenía un profundo odio por los Testigos de Jehová, y él ya había advertido que mataría a la primera persona que fuese tocar la puerta de su casa.
Fue condenado y preso.
Años después, en libertad condicional, volvió a morar en el mismo lugar. Los hermanos de la congregación de aquel territorio fueron avisados y evitaron predicar en aquella casa.
Pero había un hermano que deseaba visitar la casa de nuevo. Le aconsejaron no hacerlo, pero después de mucha insistencia consiguió que la visita fuese permitida.
Pensaba, que al fin, años en la prisión podrían haber cambiado a aquel hombre. Y así, el hermano fue a visitar la casa del asesino.
El ex-convicto quedó muy sorprendido y preguntó si acaso él no sabía que ya había matado a un testigo años antes.
El hermano le respondió que sí sabía, y eso impactó al hombre, quiso conocer al hombre capaz de tener tanto coraje de tocar su puerta.
Invitó al hermano a pasar, y se comenzó un estudio bíblico con él. Los meses pasaron y la verdad de la Palabra de Jehová quedó clara para aquel hombre, ahora conocía un Dios capaz de perdonar hasta los pecados mas graves, (2 Reyes 21; 1 al 18)
Un joven precursor de 22 años, tocó en una determinada casa.
El morador, mostrando cierta irritación, le pidió al joven que aguardase. Volvió armado y le disparó un tiro, matando al joven en el lugar.
Ese hombre, dijo en su juicio, que tenía un profundo odio por los Testigos de Jehová, y él ya había advertido que mataría a la primera persona que fuese tocar la puerta de su casa.
Fue condenado y preso.
Años después, en libertad condicional, volvió a morar en el mismo lugar. Los hermanos de la congregación de aquel territorio fueron avisados y evitaron predicar en aquella casa.
Pero había un hermano que deseaba visitar la casa de nuevo. Le aconsejaron no hacerlo, pero después de mucha insistencia consiguió que la visita fuese permitida.
Pensaba, que al fin, años en la prisión podrían haber cambiado a aquel hombre. Y así, el hermano fue a visitar la casa del asesino.
El ex-convicto quedó muy sorprendido y preguntó si acaso él no sabía que ya había matado a un testigo años antes.
El hermano le respondió que sí sabía, y eso impactó al hombre, quiso conocer al hombre capaz de tener tanto coraje de tocar su puerta.
Invitó al hermano a pasar, y se comenzó un estudio bíblico con él. Los meses pasaron y la verdad de la Palabra de Jehová quedó clara para aquel hombre, ahora conocía un Dios capaz de perdonar hasta los pecados mas graves, (2 Reyes 21; 1 al 18)
JEHOVÁ, NOS ENSEÑA A PERDONAR!!!
Un joven precursor de 22 años, tocó en una determinada casa.
El morador, mostrando cierta irritación, le pidió al joven que aguardase. Volvió armado y le disparó un tiro, matando al joven en el lugar.
Ese hombre, dijo en su juicio, que tenía un profundo odio por los Testigos de Jehová, y él ya había advertido que mataría a la primera persona que fuese tocar la puerta de su casa.
Fue condenado y preso.
Años después, en libertad condicional, volvió a morar en el mismo lugar. Los hermanos de la congregación de aquel territorio fueron avisados y evitaron predicar en aquella casa.
Pero había un hermano que deseaba visitar la casa de nuevo. Le aconsejaron no hacerlo, pero después de mucha insistencia consiguió que la visita fuese permitida.
Pensaba, que al fin, años en la prisión podrían haber cambiado a aquel hombre. Y así, el hermano fue a visitar la casa del asesino.
El ex-convicto quedó muy sorprendido y preguntó si acaso él no sabía que ya había matado a un testigo años antes.
El hermano le respondió que sí sabía, y eso impactó al hombre, quiso conocer al hombre capaz de tener tanto coraje de tocar su puerta.
Invitó al hermano a pasar, y se comenzó un estudio bíblico con él. Los meses pasaron y la verdad de la Palabra de Jehová quedó clara para aquel hombre, ahora conocía un Dios capaz de perdonar hasta los pecados mas graves, (2 Reyes 21; 1 al 18)