NIÑOS QUE CAMBIARON EL MUNDO.
Con apenas 14 años y con pocos recursos y en un húmedo dormitorio parisino, en 1823, Louis buscaba encontrar alguna forma para que él y las demás personas ciegas pudieran leer con facilidad -así como es de sencillo para los videntes hacerlo y también escribir al igual que ellos- para compartir el vasto conocimiento del mundo y tomar parte en el engrandecimiento cultural. Trabajó sin pausa y con empeño hasta que llegó el día que consideró que su alfabeto estaba listo para ser probado. Había encontrado la manera de formar todas las letras del alfabeto, los acentos, signos de puntuación y signos matemáticos, utilizando simplemente la combinación de seis puntos y algunas pequeñas rayas horizontales. Además el grupo de puntos eran tan pequeño que no hacia falta mover el dedo para interpretarlo, es decir se lo podía determinar de un solo tacto.
Con apenas 14 años y con pocos recursos y en un húmedo dormitorio parisino, en 1823, Louis buscaba encontrar alguna forma para que él y las demás personas ciegas pudieran leer con facilidad -así como es de sencillo para los videntes hacerlo y también escribir al igual que ellos- para compartir el vasto conocimiento del mundo y tomar parte en el engrandecimiento cultural. Trabajó sin pausa y con empeño hasta que llegó el día que consideró que su alfabeto estaba listo para ser probado. Había encontrado la manera de formar todas las letras del alfabeto, los acentos, signos de puntuación y signos matemáticos, utilizando simplemente la combinación de seis puntos y algunas pequeñas rayas horizontales. Además el grupo de puntos eran tan pequeño que no hacia falta mover el dedo para interpretarlo, es decir se lo podía determinar de un solo tacto.
NIÑOS QUE CAMBIARON EL MUNDO.
Con apenas 14 años y con pocos recursos y en un húmedo dormitorio parisino, en 1823, Louis buscaba encontrar alguna forma para que él y las demás personas ciegas pudieran leer con facilidad -así como es de sencillo para los videntes hacerlo y también escribir al igual que ellos- para compartir el vasto conocimiento del mundo y tomar parte en el engrandecimiento cultural. Trabajó sin pausa y con empeño hasta que llegó el día que consideró que su alfabeto estaba listo para ser probado. Había encontrado la manera de formar todas las letras del alfabeto, los acentos, signos de puntuación y signos matemáticos, utilizando simplemente la combinación de seis puntos y algunas pequeñas rayas horizontales. Además el grupo de puntos eran tan pequeño que no hacia falta mover el dedo para interpretarlo, es decir se lo podía determinar de un solo tacto.
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