• Veo a mi hijo hurgarse la nariz y comerse un moco y le digo:
– ¡Puag! ¡Qué asco!
Me contesta:
– ¿Pero cómo lo sabes si no los has probado?
– ¡Puag! ¡Qué asco!
Me contesta:
– ¿Pero cómo lo sabes si no los has probado?
• Veo a mi hijo hurgarse la nariz y comerse un moco y le digo:
– ¡Puag! ¡Qué asco!
Me contesta:
– ¿Pero cómo lo sabes si no los has probado?