Un cuento sobre la culpa de las mujeres
Érase una vez, la culpa.
A la culpa le encantaba su trabajo; se pasaba el día repartiendo justicia y reconociendo los errores cometidos para que no se repitieran y así reparar el daño.
Pero un día la culpa empezó a volverse más y más dura en sus juicios morales, distinguiendo de forma rígida aquello que estaba “bien” de lo que estaba “mal” y castigando de forma arbitraria y desproporcionada.
Tenía en cuenta faltas pasadas, faltas aún no cometidas e incluso faltas imaginarias o ajenas. Daba igual lo que hicieran las mujeres, ahí estaba la culpa.
"Si nuestra relación no funciona, es que yo tengo la culpa". "Si tengo éxito, pido perdón, me siento culpable". "Si descanso me sentiré culpable por perezosa".
Érase una vez, la culpa.
A la culpa le encantaba su trabajo; se pasaba el día repartiendo justicia y reconociendo los errores cometidos para que no se repitieran y así reparar el daño.
Pero un día la culpa empezó a volverse más y más dura en sus juicios morales, distinguiendo de forma rígida aquello que estaba “bien” de lo que estaba “mal” y castigando de forma arbitraria y desproporcionada.
Tenía en cuenta faltas pasadas, faltas aún no cometidas e incluso faltas imaginarias o ajenas. Daba igual lo que hicieran las mujeres, ahí estaba la culpa.
"Si nuestra relación no funciona, es que yo tengo la culpa". "Si tengo éxito, pido perdón, me siento culpable". "Si descanso me sentiré culpable por perezosa".
Un cuento sobre la culpa de las mujeres
Érase una vez, la culpa.
A la culpa le encantaba su trabajo; se pasaba el día repartiendo justicia y reconociendo los errores cometidos para que no se repitieran y así reparar el daño.
Pero un día la culpa empezó a volverse más y más dura en sus juicios morales, distinguiendo de forma rígida aquello que estaba “bien” de lo que estaba “mal” y castigando de forma arbitraria y desproporcionada.
Tenía en cuenta faltas pasadas, faltas aún no cometidas e incluso faltas imaginarias o ajenas. Daba igual lo que hicieran las mujeres, ahí estaba la culpa.
"Si nuestra relación no funciona, es que yo tengo la culpa". "Si tengo éxito, pido perdón, me siento culpable". "Si descanso me sentiré culpable por perezosa".