• Que tu meta sea el camino, y tu destino solo la cereza del pastel...de esta forma, vivirás todos los días de tu vida!
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  • Año 2099 jaja te comerías un pastel/torta asi?
    https://k62.kn3.net/taringa/B/5/5/E/5/A/aronzote/3C5.gif
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  • De chocolate, vainilla, avellana, dulce de leche, fresa, pastel de queso, frutas, caramelo, mango, nata, trufa y hasta de soja. La lista de sabores de los helados de marca blanca de Mercadona, Hacendado, es muy extensa en los formatos más tradicionales, como helado con palo, cono o tarrina. La mayoría de ellos tienen un gran éxito entre los clientes por su sabor, pero también por su precio. .
    De chocolate, vainilla, avellana, dulce de leche, fresa, pastel de queso, frutas, caramelo, mango, nata, trufa y hasta de soja. La lista de sabores de los helados de marca blanca de Mercadona, Hacendado, es muy extensa en los formatos más tradicionales, como helado con palo, cono o tarrina. La mayoría de ellos tienen un gran éxito entre los clientes por su sabor, pero también por su precio. .
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  • Gemelas siamesas más longevas del mundo
    Estas gemelas siamesas celebraron recientemente su 18º cumpleaños, más que cualquier otra pareja de humanos cuyos cuerpos permanezcan unidos. En la fiesta, cada una tuvo dos pasteles, dos velas y dos regalos de cumpleaños.
    De acuerdo con sus padres, al nacer las bebés, ellos decidieron no llevar a cabo la operación de separación, por el alto riesgo que implicaba para la vida de ambas. Aun cuando la operación sea exitosa, las dos chicas sufrirían una discapacidad grave, pues cada una tendría una pierna y un brazo y pasarían toda su vida en sillas de ruedas.
    Gemelas siamesas más longevas del mundo Estas gemelas siamesas celebraron recientemente su 18º cumpleaños, más que cualquier otra pareja de humanos cuyos cuerpos permanezcan unidos. En la fiesta, cada una tuvo dos pasteles, dos velas y dos regalos de cumpleaños. De acuerdo con sus padres, al nacer las bebés, ellos decidieron no llevar a cabo la operación de separación, por el alto riesgo que implicaba para la vida de ambas. Aun cuando la operación sea exitosa, las dos chicas sufrirían una discapacidad grave, pues cada una tendría una pierna y un brazo y pasarían toda su vida en sillas de ruedas.
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  • EL RATÓN DE LA CIUDAD Y EL RATÓN DEL CAMPO.
    Un ratón de ciudad una vez visitó a un familiar que vivía en el campo. Para el almuerzo, el ratón del campo le sirve tallos de trigo, raíces y bellotas, con una pizca de agua fría para beber. El Ratón de la ciudad comió muy poco, mordisqueando un poco de esto y un poco de eso y por su manera, dejando muy claro que comía solo para ser amable.

    Después de la comida, los amigos tuvieron una larga charla, o más bien el Ratón de la ciudad habló sobre su vida en la ciudad mientras el ratón del campo escuchaba. Luego se fueron a la cama en un acogedor nido en un seto y durmieron en paz y comodidad hasta la mañana. En su sueño, el ratón del campo soñó que era una Ratón de la ciudad con todos los lujos y delicias de la vida en la ciudad que su amigo le describió. Entonces, al día siguiente, cuando el Ratón de la ciudad le pidió al Ratón del campo que se fuera a la ciudad con él, con gusto dijo que sí.
    Cuando llegaron a la mansión en la que vivía el ratón de ciudad, encontraron en la mesa del comedor los restos de un muy fino banquete. Había dulces y gelatinas, pasteles, deliciosos quesos, de hecho, los alimentos más tentadores que un Ratón pudiera imaginar. Pero justo cuando el ratón de campo estaba a punto de mordisquear un delicioso pedazo de masa, escuchó a un Gato maullar y arañar la puerta. Con gran temor, los ratones se escabulleron a un escondite, donde permanecieron bastante quietos durante mucho tiempo, sin atreverse a respirar. Cuando finalmente se aventuraron a salir, la puerta se abrió de repente y entraron los sirvientes para limpiar la mesa, seguidos por el perro de la casa.
    El ratón del campo se detuvo en la madriguera del ratón de ciudad solo por un minuto lo suficiente para recoger sus cosas y su paraguas.
    “Puede que tengas lujos y golosinas que yo no tengo”, dijo mientras se apresuraba a irse, “pero prefiero mi comida sencilla y mi vida sencilla en el campo con la paz y la seguridad que lo acompañan “.
    Moraleja:

    Pobreza con seguridad es mejor que abundancia con miedo e incertidumbre.
    EL RATÓN DE LA CIUDAD Y EL RATÓN DEL CAMPO. Un ratón de ciudad una vez visitó a un familiar que vivía en el campo. Para el almuerzo, el ratón del campo le sirve tallos de trigo, raíces y bellotas, con una pizca de agua fría para beber. El Ratón de la ciudad comió muy poco, mordisqueando un poco de esto y un poco de eso y por su manera, dejando muy claro que comía solo para ser amable. Después de la comida, los amigos tuvieron una larga charla, o más bien el Ratón de la ciudad habló sobre su vida en la ciudad mientras el ratón del campo escuchaba. Luego se fueron a la cama en un acogedor nido en un seto y durmieron en paz y comodidad hasta la mañana. En su sueño, el ratón del campo soñó que era una Ratón de la ciudad con todos los lujos y delicias de la vida en la ciudad que su amigo le describió. Entonces, al día siguiente, cuando el Ratón de la ciudad le pidió al Ratón del campo que se fuera a la ciudad con él, con gusto dijo que sí. Cuando llegaron a la mansión en la que vivía el ratón de ciudad, encontraron en la mesa del comedor los restos de un muy fino banquete. Había dulces y gelatinas, pasteles, deliciosos quesos, de hecho, los alimentos más tentadores que un Ratón pudiera imaginar. Pero justo cuando el ratón de campo estaba a punto de mordisquear un delicioso pedazo de masa, escuchó a un Gato maullar y arañar la puerta. Con gran temor, los ratones se escabulleron a un escondite, donde permanecieron bastante quietos durante mucho tiempo, sin atreverse a respirar. Cuando finalmente se aventuraron a salir, la puerta se abrió de repente y entraron los sirvientes para limpiar la mesa, seguidos por el perro de la casa. El ratón del campo se detuvo en la madriguera del ratón de ciudad solo por un minuto lo suficiente para recoger sus cosas y su paraguas. “Puede que tengas lujos y golosinas que yo no tengo”, dijo mientras se apresuraba a irse, “pero prefiero mi comida sencilla y mi vida sencilla en el campo con la paz y la seguridad que lo acompañan “. Moraleja: Pobreza con seguridad es mejor que abundancia con miedo e incertidumbre.
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  • Había una vez un molinero pobre que cuando murió sólo pudo dejar a sus hijos por herencia el molino, un asno y un gato. En el reparto el molino fue para el mayor, el asno para el segundo y el gato para el más pequeño. Éste último se lamentó de su suerte en cuanto supo cuál era su parte.

    - ¿Y ahora qué haré? Mis hermanos trabajarán juntos y harán fortuna, pero yo sólo tengo un pobre gato.

    El gato, que no andaba muy lejos, le contestó:

    - No os preocupéis mi señor, estoy seguro de que os seré más valioso de lo que pensáis.

    - ¿Ah sí? ¿Cómo?, dijo el amo incrédulo

    - Dadme un par de botas y un saco y os lo demostraré.

    El amo no acababa de creer del todo en sus palabras, pero como sabía que era un gato astuto le dio lo que pedía.

    El gato fue al monte, llenó el saco de salvado y de trampas y se hizo el muerto junto a él. Inmediatamente cayó un conejo en el saco y el gato puso rumbo hacia el palacio del Rey.

    - Buenos días majestad, os traigo en nombre de mi amo el marqués de Carabás - pues éste fue el nombre que primero se le ocurrió - este conejo.

    - Muchas gracias gato, dadle las gracias también al señor Marqués de mi parte.

    Al día siguiente el gato cazó dos perdices y de nuevo fue a ofrecérselas al Rey, quien le dio una propina en agradecimiento.

    Los días fueron pasando y el gato continuó durante meses llevando lo que cazaba al Rey de parte del Marqués de Carabás.

    Un día se enteró de que el monarca iba a salir al río junto con su hija la princesa y le dijo a su amo:

    - Haced lo que os digo amo. Acudid al río y bañaos en el lugar que os diga. Yo me encargaré del resto.

    El amo le hizo caso y cuando pasó junto al río la carroza del Rey, el gato comenzó a gritar diciendo que el marqués se ahogaba. Al verlo, el Rey ordenó a sus guardias que lo salvaran y el gato aprovechó para contarle al Rey que unos forajidos habían robado la ropa del marqués mientras se bañaba. El Rey, en agradecimiento por los regalos que había recibido de su parte mandó rápidamente que le llevaran su traje más hermoso. Con él puesto, el marqués resultaba especialmente hermoso y la princesa no tardó en darse cuenta de ello. De modo que el Rey lo invitó a subir a su carroza para dar un paseo.

    El gato se colocó por delante de ellos y en cuanto vio a un par de campesinos segando corrió hacia ellos.

    - Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que el prado que estáis segando pertenece al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel.

    Los campesinos hicieron caso y cuando el Rey pasó junto a ellos y les preguntó de quién era aquél prado, contestaron que del Marqués de Carabás.

    Siguieron camino adelante y se cruzaron con otro par de campesinos a los que se acercó el gato.

    - Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que todos estos trigales pertenecen al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel.

    Y en cuanto el Rey preguntó a los segadores, respondieron sin dudar que aquellos campos también eran del marqués.

    CEl gato con botasontinuaron su paseo y se encontraron con un majestuoso castillo. El gato sabía que su dueño era un ogro así que fue a hablar con el.

    - He oído que tenéis el don de convertiros en cualquier animal que deseéis. ¿Es eso cierto?

    - Pues claro. Veréis cómo me convierto en león

    Y el ogro lo hizo. El pobre gato se asustó mucho, pero siguió adelante con su hábil plan.

    - Ya veo que están en lo cierto. Pero seguro que no sóis capaces de convertiros en un animal muy pequeño como un ratón.

    - ¿Ah no? ¡Mirad esto!

    El ogro cumplió su palabra y se convirtió en un ratón, pero entonces el gato fue más rápido, lo cazó de un zarpazo y se lo comió.

    Así, cuando el Rey y el Marqués llegaron hasta el castillo no había ni rastro del ogro y el gato pudo decir que se encontraban en el estupendo castillo del Marqués de Carabás.

    El Rey quedó fascinado ante tanto esplendor y acabó pensando que se trataba del candidato perfecto para casarse con su hija.

    El Marqués y la princesa se casaron felizmente y el gato sólo volvió a cazar ratones para entretenerse.
    Había una vez un molinero pobre que cuando murió sólo pudo dejar a sus hijos por herencia el molino, un asno y un gato. En el reparto el molino fue para el mayor, el asno para el segundo y el gato para el más pequeño. Éste último se lamentó de su suerte en cuanto supo cuál era su parte. - ¿Y ahora qué haré? Mis hermanos trabajarán juntos y harán fortuna, pero yo sólo tengo un pobre gato. El gato, que no andaba muy lejos, le contestó: - No os preocupéis mi señor, estoy seguro de que os seré más valioso de lo que pensáis. - ¿Ah sí? ¿Cómo?, dijo el amo incrédulo - Dadme un par de botas y un saco y os lo demostraré. El amo no acababa de creer del todo en sus palabras, pero como sabía que era un gato astuto le dio lo que pedía. El gato fue al monte, llenó el saco de salvado y de trampas y se hizo el muerto junto a él. Inmediatamente cayó un conejo en el saco y el gato puso rumbo hacia el palacio del Rey. - Buenos días majestad, os traigo en nombre de mi amo el marqués de Carabás - pues éste fue el nombre que primero se le ocurrió - este conejo. - Muchas gracias gato, dadle las gracias también al señor Marqués de mi parte. Al día siguiente el gato cazó dos perdices y de nuevo fue a ofrecérselas al Rey, quien le dio una propina en agradecimiento. Los días fueron pasando y el gato continuó durante meses llevando lo que cazaba al Rey de parte del Marqués de Carabás. Un día se enteró de que el monarca iba a salir al río junto con su hija la princesa y le dijo a su amo: - Haced lo que os digo amo. Acudid al río y bañaos en el lugar que os diga. Yo me encargaré del resto. El amo le hizo caso y cuando pasó junto al río la carroza del Rey, el gato comenzó a gritar diciendo que el marqués se ahogaba. Al verlo, el Rey ordenó a sus guardias que lo salvaran y el gato aprovechó para contarle al Rey que unos forajidos habían robado la ropa del marqués mientras se bañaba. El Rey, en agradecimiento por los regalos que había recibido de su parte mandó rápidamente que le llevaran su traje más hermoso. Con él puesto, el marqués resultaba especialmente hermoso y la princesa no tardó en darse cuenta de ello. De modo que el Rey lo invitó a subir a su carroza para dar un paseo. El gato se colocó por delante de ellos y en cuanto vio a un par de campesinos segando corrió hacia ellos. - Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que el prado que estáis segando pertenece al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel. Los campesinos hicieron caso y cuando el Rey pasó junto a ellos y les preguntó de quién era aquél prado, contestaron que del Marqués de Carabás. Siguieron camino adelante y se cruzaron con otro par de campesinos a los que se acercó el gato. - Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que todos estos trigales pertenecen al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel. Y en cuanto el Rey preguntó a los segadores, respondieron sin dudar que aquellos campos también eran del marqués. CEl gato con botasontinuaron su paseo y se encontraron con un majestuoso castillo. El gato sabía que su dueño era un ogro así que fue a hablar con el. - He oído que tenéis el don de convertiros en cualquier animal que deseéis. ¿Es eso cierto? - Pues claro. Veréis cómo me convierto en león Y el ogro lo hizo. El pobre gato se asustó mucho, pero siguió adelante con su hábil plan. - Ya veo que están en lo cierto. Pero seguro que no sóis capaces de convertiros en un animal muy pequeño como un ratón. - ¿Ah no? ¡Mirad esto! El ogro cumplió su palabra y se convirtió en un ratón, pero entonces el gato fue más rápido, lo cazó de un zarpazo y se lo comió. Así, cuando el Rey y el Marqués llegaron hasta el castillo no había ni rastro del ogro y el gato pudo decir que se encontraban en el estupendo castillo del Marqués de Carabás. El Rey quedó fascinado ante tanto esplendor y acabó pensando que se trataba del candidato perfecto para casarse con su hija. El Marqués y la princesa se casaron felizmente y el gato sólo volvió a cazar ratones para entretenerse.
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  • 20. El momoto cejiazul posee un plumaje de impresionantes colores pastel y una distintiva cola en forma de dardo. Estos bellos pájaros son nativos de Centroamérica y son denominados como el ave nacional de El Salvador y Nicaragua.
    20. El momoto cejiazul posee un plumaje de impresionantes colores pastel y una distintiva cola en forma de dardo. Estos bellos pájaros son nativos de Centroamérica y son denominados como el ave nacional de El Salvador y Nicaragua.
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